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martes, 12 de mayo de 2015

¡Por la libertad!



“¡Oh libertad, cuántos crímenes se comenten en tu nombre! El grito de Madame Roland en el momento de su ejecución en la guillotina en 1793- en pleno terror revolucionario- no ha dejado de escucharse. La plena libertad- en todos sus ámbitos- ha sido una lucha constante durante la historia de la Humanidad. Tal como ocurrió en 1793, tuvieron que pasar casi doscientos años para que la historia volviera a repetirse. Fue en 1933 con la subida al poder de Adolf Hitler cuando las libertades de los individuos fueron, de nuevo, cercenadas.  Por este motivo comenzaron a crearse en Alemania movimientos en contra del régimen nacionalsocialista. Entre ellos sobresale La Rosa Blanca, un grupo de resistencia anti-nazi fundado en junio de 1942 que abogaba por el uso de la palabra como única arma para derrocar al régimen. 
Sus fundadores, si se pueden llamar así, fueron dos hermanos: Hans y Sophie Scholl. Más adelante se unirían al grupo Chirstoph Probst, Wili Graf, Alexander Schmorell y por último, un profesor de la Universidad de Múnich, que apoyó a este grupo pacífico, Kurt Huber.

Un acto de valentía


Era el 18 de febrero de 1942 cuando Sophie Scholl encontró su final. Una fecha fatídica que acabaría con uno de los grupos de resistencia más importantes de la Alemania Nazi.
Sophie nació en 1921 en Baden- Wurtenberg. Pertenecía a una familia católica de valores muy arraigados. Con 18 años se trasladó a Múnich para comenzar sus estudios de filosofía en la universidad, donde su hermano mayor, Hans, ya llevaba varios años estudiando medicina y había creado un pequeño grupo de resistencia, sin la menor trascendencia, del que pronto Sophie formó parte, creándose así la Rosa Blanca.

La vida de ambos y de este grupo de resistencia pacífica lo recoge la hermana pequeña de Sophie y Hans, Inge Scholl en su libro La rosa Blanca, escrito a finales de los años 50. En él Inge Scholl da su visión personal sobre sus hermanos, y la lucha que ambos llevaron adelante y que no acabó solo con su muerte. La Rosa Blanca, afirma Inge Scholl, perdurará en la memoria de los hombres por muchos años. Y es cierto, este movimiento será difícil de olvidar. Si se visita la ciudad de Múnich, no se puede pasar por alto la Universidad, donde en la entrada se encuentra el monumento a la Rosa Blanca, un conjunto de piedras con forma de panfletos para recordar a este grupo que luchó por una Alemania libre.

El grupo comenzó realizando diversos actos pacíficos: impresión de simples panfletos donde se abogaba por una Alemania más justa. Sin embargo, en febrero de 1943 la Rosa Blanca tomó una postura más enérgica en contra de Hitler. Debido a la cantidad de bajas que se estaban produciendo en Stalingrado, el grupo decide publicar en su panfleto número 6 que “Hitler no puede ganar la guerra, sino únicamente prolongarla”.  Además en las paredes de las calles de Múnich se podían atisbar unos grafitis realizados por ellos mismos donde se leía “Nieder mit Hitler” o lo que es lo mismo “Abajo con Hitler”.

Si bien los panfletos eran repartidos por correo postal de forma anónima para llegar a un mayor número de lectores, su siguiente objetivo era llegar a los estudiantes, a los intelectuales… por ello esta última tanda se repartiría en la Universidad, durante el periodo lectivo. Fue en un arrebato de Sophie, al lanzar las octavillas desde un tercer piso, cuando un bedel les interceptó avisando a las SS. Hans y Sophie fueron detenidos y trasladados a las cárceles centrales de la Gestapo. Tras horas de tortuosas investigaciones, se les acusó de traidores de la patria.


Tras pasar dos días en un calabozo se organizó un juicio rápido y sin  garantías donde Sophie, Hans y Alexander Schmorel fueron condenados a muerte. El juicio no tenía ninguna validez legal ya que los tres estaban condenados de antemano. Cualquier acto en contra del régimen significaba la muerte inmediata. Tanto Sophie como los demás miembros de la Rosa Blanca ya conocían las consecuencias de sus actos; conocían asimismo el castigo, pero la valentía de este grupo por salvar a Alemania, pudo más que cualquier castigo severo.  
Antes de la ejecución, la compañera de prisión de Sophie- a la cual las SS habían colocado estratégicamente en la celda para recabar más información sobre Sophie,- acabó admirando su valentía y seguridad. La mañana del 18 de febrero, Sophie atisbó los últimos rayos de sol a través de la ventana de su celda. Una de las guardianas permitió tanto a Sophie como a su hermano despedirse de sus padres. Tras una emotiva despedida, Sophie fue conducida al patíbulo, donde pronunció sus últimas palabras “Hoy muero por la libertad”.


lunes, 13 de abril de 2015

Nuevas revelaciones sobre Ana Frank

Una nueva investigación sobre la familia de Ana Frank apunta a que fue la hermana de una amiga cercana a la familia la que pudo desvelar el escondite donde la familia se ocultaba de los nazis desde 1942. Esta nueva teoría ha surgido de la biografía publicada sobre Elisabeth Voskulij, una de las personas que ayudó a la familia Frank ha esconderse. 

Voskulij admite que fue su hermana Nelly la que informó a las SS de su paradero. De hecho, en la biografía de Elisabeth Voskkulij se afirma que ésta fue colaboradora de los nazis durante la ocupación de los Países Bajos. Sin embargo, según el museo dedicado a Ana Frank, afirman que la teoría es bastante débil.

La biografía de Elisabeth Voskulij ha sido escrita por el periodista belga Jeroen de Bruyn y por Joop van Wijt, el hijo menor de Elisabeth Voskulij, de quien se basa la investigación. Los autores también indican en el libro que obtuvieron declaraciones de otras personas involucradas en ayudar a la familia Frank. Es el caso de Diny, otra de las hermanas Voskulij, que aparece en el diario de Ana Frank bajo el pseudónimo de Elli Vossen. 

El culto al diario

"Espero poder confiarte todos mis secretos, ya que nunca he confiado en nadie más, y espero que seas una fuente de confianza y comodidad". Esta fue la primera entrada al diario de Ana Frank en junio de 1942. Si bien el diario muestra entradas meramente banales, propios de una niña de 14 años no deja de fascinar a todo el que lo lee. Su desenlace hace de este diario un culto hacia todas aquellas personas que sufrieron el horror del Holocausto. 

Cada una de las entradas del diario cuenta una anécdota de esos dos años que pasó oculta con su familia en una buhardilla de la empresa donde su padre, Otto, trabajaba. Sin embargo la forma de escribir de Ana da un giro radical en 1944 cuando escucha por la radio al ministro de Educación holandés exiliado en Londres en el que motiva a todas las personas a que relaten con todo detalle cómo era la vida durante la ocupación alemana de la ciudad, por lo que Anne comienza a re-editar todas las entradas de su diario pensando en su futura publicación del mismo. "Todos deberían saber cómo se vive en un país ocupado". Sin embargo Ana nunca vio cumplido ese sueño de ver sus memorias publicadas, ya que murió en 1945 en el campo de concentración de Bergen- Belsen. Fue su padre el que hizo realidad el deseo de Ana. "El diario de una chica joven" primer título que se le dio a este diario se publicó en 1947 y desde entonces se ha traducido a 67 idiomas y ha vendido más de 30 millones de copias. El culto a este diario ha colocado a Ana Frank en una de las personas más queridas del siglo XX. 

martes, 7 de abril de 2015

El relojero que intentó acabar con la vida de Adolf Hitler

Fueron muchos los atentados que se llevaron a cabo para acabar con la vida de Adolf Hitler. Si bien no todos se conocen todavía, existen algunos tan famosos como la Operación Valkiria, donde un grupo de oficiales de la Wermacht se unieron para eliminar al dictador alemán en 1944. El plan no salió como se esperaba: Hitler sobrevivió al ataque de bomba y todos aquellos que idearon el atentado fueron fusilados. 

Sin embargo dos meses después de que estallara la Segunda Guerra Mundial en 1939, un hombre de un pequeño pueblo de Alemania llamado Georg Elser planificó y construyó un dispositivo en una de las columnas de la cervecería Bürgerbräukeller donde Hitler pronunciaba sus discursos. Aunque Hitler abandonó el recinto 13 minutos antes de que estallase la bomba, la explosión mató a ocho personas. 

La historia de este hombre se podrá recrear en la nueva película dirigida por Oliver Hirschbiegel, director de algunos films tan conocidos como Diana y El Hundimiento. El film se titula 13 minutos, y será estrenada en Alemania el próximo 9 de abril. La trama se basa la planificación del atentado y su posterior arresto. Un atentado que podía haber cambiado el rumbo de la historia ya que según algunos historiadores, si este atentado no hubiese fracasado, la guerra se hubiese acortado así como las muertes en masa en los campos de concentración. 

George Elser ideó su plan meticulosamente. Comenzó a experimentar con explosivos mientras trabaja en una fábrica de armamento cerca de su ciudad natal: Swabia. Tras esta etapa de prueba y ya listo para ejecutar su plan se trasladó a Múnich donde comenzó a trabajar como camarero en la cervecería donde Hitler acudiría para pronunciar su discurso anual en Noviembre de 1939.
Fue aquí donde mostró su destreza como carpintero. Durante más de un mes esperaba a que todos abandonaran el local para empezar a crear un pequeño orificio en una de las columnas del recinto donde colocaría su dispositivo. 

Elser se exponía cada noche a poder ser descubierto. Cada ruido tenia que ser muy silencioso por lo que para avanzar más en su tarea esperaba a que los sanitarios funcionasen en su totalidad para disponer de unos minutos y trabajar en su orificio. 

Tras el fracaso de atentado, decidió huir a Suiza donde fue capturado en la frontera por los Alemanes, que encontraron en su maleta los planos y documentos que acreditaban que Elser fue el artífice del atentado. 
En lugar de ser fusilado inmediatamente, fue enviado al campo de concentración de Dachau donde pasó los seis años de guerra, hasta que en 1945 fue ejecutado. Durante sus interrogatorios, los nazis no podían entender que él mismo planeara el atentado, sin la ayuda de nadie. Por lo que llegaron a la conclusión de que colaboró con los servicios de inteligencia británicos. 

El año pasado la canciller alemana Angela Merkel reconoció la acción de Elser y lo calificó como "un héroe de la resistencia Anti-nazi". 

La película pretende conmemorar a este gran hombre que luchó por cambiar un sistema que llevaría al mundo a la mayor guerra jamás conocida por el hombre. 

viernes, 20 de marzo de 2015

Y la ciudad de Dachau se convirtió en sinónimo de exterminio

Hoy se cumplen 82 años de la inauguración del primer campo de concentración alemán. Situado a tan solo 13 km de la ciudad de Múnich, la ciudad de Dachau alberga a las afueras un campo de exterminio donde, desde 1933 hasta su liberación en 1945, más de 200.000 personas fueron encarceladas en este lugar y 41.000 prisioneros perdieron la vida, entre ellos judíos, gitanos y presos políticos.


Tras la subida al poder de Adolf Hitler en 1933, se llevo a cabo la creación de este campo construido sobre una fábrica de pólvora. Tras su construcción, los únicos prisioneros que albergaba eran presos políticos, pero tras las leyes raciales de Núremberg en 1935 llegaron al campo judíos, homosexuales, gitanos... En 1941 pasó a ser un campo de exterminio, donde además de los asesinatos en masa, los prisioneros eran víctimas de las pésimas condiciones del campo.


En 1937 fueron los prisioneros los que comenzaron con la construcción de un complejo de edificios situados cerca del único edificio del campo bajo unas pésimas condiciones. Además Dachau sirvió para entrenar a los oficiales de las SS y sirvió de modelo para los futuros campos de exterminio. 

El campo estaba dividido en dos secciones- el campo como tal y el crematorio. Además albergaba un único edificio para llevar a cabo experimentos médicos. En 1942 se construyó el crematorio, cuando Dachau pasó a ser un campo de exterminio en masa.

Además durante el verano y otoño de 1944 para incrementar la producción se crearon campos satélites bajo la administración y supervisión de este campo. Cientos de prisioneros eran obligados a trabajar hasta la muerte.

Los prisioneros fueron víctimas también de brutales enfermedades ocasionadas por las pésimas condiciones de vida. El tifus, la disentería o la gangrena estaban a la orden del día. 


Fue el 26 de abril de 1945 cuando los americanos liberaron este campo de exterminio y lo que encontraron les pareció devastador. Miles de prisioneros fueron obligados a realizar las "marchas de la muerte" bajo la supervisión de las SS donde no lograron sobrevivir.

Dachau será recordado como el primer experimento nazi para acabar con toda una raza. Un experimento que se cobró la vida de casi 200.000 personas.

martes, 30 de diciembre de 2014

El salvador de Benito Mussolini, Otto Skorzeny

Cuando la Segunda Guerra Mundial llegó a su fin, en 1945, muchas de aquellas personas que apoyaban al nacionalsocialismo tuvieron que huir fuera de Alemania para evitar ser juzgados y condenados. 
Una de ellas fue Otto Skorzeny, el militar austríaco encargado de llevar a cabo la operación de rescate de Benito Mussolini, conocida como 'Operación Gran Sasso' tras su detención por parte de los aliados en 1943
Skorzeny, que ya había sido nombrado por Hitler jefe de las fuerzas especiales alemanas, lideró junto a un grupo de las SS este plan de rescate, que resultó ser un gran éxito. Su liderazgo en esta operación le granjeó infinidad de beneficios entre ellos poder liderar, de nuevo, una de las operaciones más importantes de la Segunda Guerra Mundial: la batalla de las Ardenas en diciembre de 1944. Sin embrago esta última operación no obtuvo el resultado que se esperaban. Fue en abril de 1945 cuando Hitler se suicidó en el búnker cuando Skorzeny se entregó a los aliados. 

Vida después de la guerra

Skorzeny pasó varios años en diferentes centros para prisioneros de guerra en Alemania. En 1947 fue juzgado en Dachau de varios crímenes cometidos durante la guerra pero logró escapar gracias a la ayuda de varios antiguos oficiales de las SS y llegó a Madrid donde comenzó a trabajar como ingeniero representando a varias compañías de acero. Sin embargo su estancia en Madrid no duró mucho ya que se conocía que Skorzeny ayudó a varios criminales nazis a escapar a Málaga y Alicante en la llamada Operación ODESSA, creada por antiguos miembros de las SS.
Tras su paso por España se trasladó a Argentina, donde fueron conocidas sus actividades como consejero de Juan Perón.
En junio de 1947 Skorzeny se trasladó definitivamente a Irlanda donde había recibido una invitación cordial para asistir a un gran banquete ofrecido en su honor, lo que, para muchas personas, se traduce en que esta efusiva bienvenida motivó a Skorzeny a comprarse una granja de 160 acres en Curragh (condado de Kildare), en un intento por comenzar actividades nazis en Irlanda. Solicitó la visa permanente para permanecer en Irlanda pero nunca se la concedieron, por lo que pasó los últimos años de su vida en España. Murió en Madrid por un cáncer de pulmón en 1975 siendo un nacionalsocialista convencido hasta su último día. 

viernes, 5 de diciembre de 2014

La cara femenina del nazismo


“Los prisioneros tenían que formar de a cinco. Era mi deber que lo hicieran así. Entonces venía el doctor Mengele y hacía la selección”. Esa fue la defensa de Irma Grese, guardiana de varios campos de concentración, durante los juicios de Núremberg tras la victoria aliada en 1945.
El nacionalsocialismo no fue solo cosa de hombres. Las mujeres alemanas tuvieron un rol muy importante en el ascenso y consolidación del régimen nazi. Según el historiador y periodista David Solar “las mujeres consideraban a Hitler un ser provincial, un superhombre, un héroe”.
Si bien el ideal de la mujer alemana propagado por el nacionalsocialismo estaba limitado al ámbito doméstico, lo que comúnmente se denominaban las 3K (Kinder, Kuche, Kirche--  niños, Iglesia y cocina), hubo mujeres que se atrevieron a romper el molde y a vivir de primera mano el Holocausto. Así ha querido demostrarlo Mónica G. Álvarez en su libro Guardianas nazis, el lado femenino del mal, un libro impactante y aterrador en el que la autora profundiza en la vida de diecinueve mujeres que, aunque sus nombres no son tan conocidos como Hitler, Goebbels o Himmler, sí que participaron activamente en esta barbarie humana.

La bella bestia y la bestia de Auschwitz
Irma Grese, también conocida como el Ángel de Auschwitz tenía solo 23 años cuando fue sentenciada a la horca por cometer crímenes contra la humanidad. Fiel fanática del Partido Nazi desde los 15 años, entró en la Bund Deutsche Mädel (Liga de la Juventud femenina Alemana) y con solo 18 años, en 1942, se presentó voluntaria para supervisar el campo de concentración de Ravensbrück al que siguieron Bergen Belsen y Auschwitz.
Poseía una excepcional belleza física, según predicaban los estándares alemanes de aquella época: rubia, de ojos azules… una belleza aria. Sin embargo, su belleza escondía una personalidad aterradora. Su tarea en los campos era supervisar a las prisioneras. Su tortura favorita: lanzar sus perros a las reclusas consiguiendo así la muerte de casi 30 prisioneras al día. Durante el juicio, y según recoge Monica Álvarez, Grese fue la encargada de seleccionar aquellas reclusas que serían enviadas a las cámaras de gas. Una tarea que ella realizaba sin ningún tipo de resentimiento.
Maria Mandel o la bestia de Auschwitz, como los presos solían llamarla, fue también juzgada y condenada a morir en la ahorca. Austríaca de nacimiento, se unió al partido en 1938 donde logró entrar como guardiana en uno de los primeros ‘campos salvajes alemanes’, en Prettin. Sin embargo su estancia en este campo fue corta, ya que fue trasladada al campo de concentración de Ravensbrück, muy cerca de Berlín. Allí las prisioneras la temían por los duros castigos que infligía a las reclusas: golpear con látigos, internamiento de las reclusas en búnkeres sin agua y luz durante 2 semanas donde las presas eran flageladas…
Aunque lo que más se destaca de Maria Mandel fue la elección de las prisioneras para realizar experimentos médicos. Tras este paso por ‘el puente de los Cuervos’ Mandel fue trasladada a Auschwitz Birkenau, donde suponemos llevó a cabo estos experimentos en masa.
Mandel fue juzgada en Cracovia, en los juicios de Auschwitz y enviada a la horca en 1948.
Se ha querido explicar únicamente a estas dos mujeres ya que son fundamentales para el entendimiento del holocausto en su forma más cruel. Los actos despiadados que ambas ofrecieron a sus víctimas las han convertido en mujeres tan recordadas, tanto que hasta el propio Alberto Vázquez Figueroa dedicó un libro a “la Bella Bestia” donde en formato novela relata la vida de Irma Gresse y sus sádicos experimentos desde su juventud hasta su ejecución.
Estas dos mujeres representaban a la perfecta mujer joven alemana que salía en la propaganda de Goebbels. La autora Mary Deane Lagerwey ofrece uno de los testimonios más relevantes sobre estas mujeres: Maria Mandel, al igual que Greese tenían una voz hermosa estilo Marlene Dietrich, unos perfectos y grandes ojos azules tan característicos de la raza alemana…. Como ellas cientos de mujeres bajo el régimen del Tercer Reich formaron parte de él y lo apoyaron en cada una de sus decisiones. Aunque es verdad que hubo muchas más, estas mujeres aquí expuestas sobresalieron por su conducta y comportamiento