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lunes, 13 de abril de 2015

Nuevas revelaciones sobre Ana Frank

Una nueva investigación sobre la familia de Ana Frank apunta a que fue la hermana de una amiga cercana a la familia la que pudo desvelar el escondite donde la familia se ocultaba de los nazis desde 1942. Esta nueva teoría ha surgido de la biografía publicada sobre Elisabeth Voskulij, una de las personas que ayudó a la familia Frank ha esconderse. 

Voskulij admite que fue su hermana Nelly la que informó a las SS de su paradero. De hecho, en la biografía de Elisabeth Voskkulij se afirma que ésta fue colaboradora de los nazis durante la ocupación de los Países Bajos. Sin embargo, según el museo dedicado a Ana Frank, afirman que la teoría es bastante débil.

La biografía de Elisabeth Voskulij ha sido escrita por el periodista belga Jeroen de Bruyn y por Joop van Wijt, el hijo menor de Elisabeth Voskulij, de quien se basa la investigación. Los autores también indican en el libro que obtuvieron declaraciones de otras personas involucradas en ayudar a la familia Frank. Es el caso de Diny, otra de las hermanas Voskulij, que aparece en el diario de Ana Frank bajo el pseudónimo de Elli Vossen. 

El culto al diario

"Espero poder confiarte todos mis secretos, ya que nunca he confiado en nadie más, y espero que seas una fuente de confianza y comodidad". Esta fue la primera entrada al diario de Ana Frank en junio de 1942. Si bien el diario muestra entradas meramente banales, propios de una niña de 14 años no deja de fascinar a todo el que lo lee. Su desenlace hace de este diario un culto hacia todas aquellas personas que sufrieron el horror del Holocausto. 

Cada una de las entradas del diario cuenta una anécdota de esos dos años que pasó oculta con su familia en una buhardilla de la empresa donde su padre, Otto, trabajaba. Sin embargo la forma de escribir de Ana da un giro radical en 1944 cuando escucha por la radio al ministro de Educación holandés exiliado en Londres en el que motiva a todas las personas a que relaten con todo detalle cómo era la vida durante la ocupación alemana de la ciudad, por lo que Anne comienza a re-editar todas las entradas de su diario pensando en su futura publicación del mismo. "Todos deberían saber cómo se vive en un país ocupado". Sin embargo Ana nunca vio cumplido ese sueño de ver sus memorias publicadas, ya que murió en 1945 en el campo de concentración de Bergen- Belsen. Fue su padre el que hizo realidad el deseo de Ana. "El diario de una chica joven" primer título que se le dio a este diario se publicó en 1947 y desde entonces se ha traducido a 67 idiomas y ha vendido más de 30 millones de copias. El culto a este diario ha colocado a Ana Frank en una de las personas más queridas del siglo XX. 

jueves, 26 de marzo de 2015

Veneno en las lanzas para derribar a las presas

Científicos de la Universidad de Cambridge están llevando a cabo un experimento por el que pretenden demostrar que los cazadores de la época prehistórica usaban en sus lanzas toxinas de plantas cultivadas hace más de 30.000 años. La finalidad de estas lanzas no era si no derribar a sus presas usando esta toxina mortal.

Los investigadores han desarrollado una nueva técnica que les permitirá analizar si todavía quedan restos de veneno en estas lanzas. Estudios preliminares han podido demostrar que una serie de piedras que datan de hace más de 4.000 años y que provenían de Egipto contenían componentes venenosos, incluida la planta Acokanthera, típica en países como África, Arabia o China. 
Fue en 1837 cuando George Don, un botánico escocés del siglo XIX, descubrió los componentes venenosos de esta extraña planta. Su investigación puede consultarse en "Historia General de las plantas Diclamydeous".

Por otro lado, y según esta investigación, el uso de materiales tóxicos en la prehistoria no es algo novedoso. La doctora y especialista en armas del paleolítico, Valentina Borgia, cree que los cazadores llevan utilizando materiales venenosos en sus armas de caza desde hace más de 30.000 años. De hecho, Borgia afirma que estos cazadores utilizaban este tipo de veneno para matar a sus presas más rápidamente, ya que las armas con punta de flecha, típicas en la era paleolítica, no eran suficientes para inmovilizar o acabar con las presas. 

La doctora, junto a otros expertos en la materia, han comenzado a usar una técnica llamada "cromolitografía y espectrometría de masas" utilizada principalmente para detectar restos de drogas y otros residuos en estas lanzas prehistóricas.  El resultado que se extraiga de esta investigación deberá compararse después con una base de datos donde están incluidas todas las plantas venenosas. 
"Hoy en día tenemos material de investigación suficiente para recabar más información sobre estos hechos" afirma Borgia. "Sabemos que los babilonios, griegos y romanos también utilizaban plantas venenosas con el fin de cazar animales o combatir a sus enemigos en las guerras" afirma.

De hecho, la palabra "tóxico" proviene del griego toxon -arco- ya que sus componentes estaban construidos con este tipo de planta. 

"Pocas sociedades de cazadores perduran actualmente pero en la antiguedad todas ellas han sobrevivido gracias al uso del veneno en sus lanzas" concluye la doctora Valentina Borgia.