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lunes, 26 de enero de 2015

Las huellas de Auschwitz

Auschwitz... con solo mencionar este nombre el mundo se pone alerta. Fue aquí donde se cometió el mayor genocidio perpetrado por seres humanos. Desde la apertura del campo de concentración Auschwitz- Birkenau, en 1940, cerca de un millón trescientas mil personas -sobre todo judíos- murieron en este campo. 
Mañana, 27 de enero de 2015, se cumplen 70 años de la liberación por parte de tropas soviéticas. Lo que estos soldados encontraron en el campo no fue más que un grupo de hombres y mujeres muertos en vida. Una realidad que dejaría estupefacto al mundo entero. 
Fue en Auschwitz donde el mortífero sistema nazi encontró la perfección. Aquí comenzaron a utilizarse las cámaras de gas dotadas del Zyklon B, originalmente desarrollado para combatir las ratas en los barcos, donde los vapores que éste generaba acababan con los prisioneros en breves minutos, cuyos cuerpos se incineraban posteriormente. 
Tras el avance de las tropas soviéticas, los nazis comenzaron a eliminar toda prueba de asesinatos sistemáticos destruyendo las cámaras de gas y trasladando a los prisioneros a Bergen- Belsen, en el sur de Alemania, campo que fue liberado unos meses más tarde por las tropas británicas (abril de 1945). Este traslado se conocería como Todesmarsch, o marcha de la muerte. Aquellos prisioneros ya exhaustos eran aniquilados por los soldados al más mínimo signo de debilidad. 
El diario británico The Guardian ha querido conmemorar este aniversario con un excelente reportaje donde los supervivientes muestran fotografías de ellos mismos y de sus familias asesinadas. 
Barbara Doniecka prisionera del campo con solo 12 años, fue capturada tras el alzamiento de Varsovia en 1944. Ahora tiene ahora 80 años
Jadwiga Bogucka, de 89 años, tenía el número de prisionera 86356 cuando fue trasladada al campo junto con su madre. 
Stefan Sot, de 83 años tenía solo 13 cuando fue enviado al campo. Más tarde fue trasladado a un campo de trabajo donde trabajó como cocinero personal de las SS.
La liberación del campo será recordada por muchos años, pero aún así, Herald Eckert, Presidente de Iniciativa 27 de Enero, afirmó que en unos años ya no quedarán supervivientes, por lo que es responsabilidad nuestra preservar el legado de los testigos para que tengan voz y voto. 
La vida de los supervivientes no volvió a ser la misma tras la liberación: el miedo, las secuelas tanto físicas y psíquicas les convirtieron en seres vivientes, atemorizados. Algunos poseían sentimientos de culpa tras la salvación, ya que ellos se salvaron mientras que la mayoría había sido asesinada. No querían dar detalles de lo que les había pasado por temor a que nadie fuera a creerles. Pero Aschwitz fue una realidad que perdurará hasta el final de los días. 


viernes, 5 de diciembre de 2014

La cara femenina del nazismo


“Los prisioneros tenían que formar de a cinco. Era mi deber que lo hicieran así. Entonces venía el doctor Mengele y hacía la selección”. Esa fue la defensa de Irma Grese, guardiana de varios campos de concentración, durante los juicios de Núremberg tras la victoria aliada en 1945.
El nacionalsocialismo no fue solo cosa de hombres. Las mujeres alemanas tuvieron un rol muy importante en el ascenso y consolidación del régimen nazi. Según el historiador y periodista David Solar “las mujeres consideraban a Hitler un ser provincial, un superhombre, un héroe”.
Si bien el ideal de la mujer alemana propagado por el nacionalsocialismo estaba limitado al ámbito doméstico, lo que comúnmente se denominaban las 3K (Kinder, Kuche, Kirche--  niños, Iglesia y cocina), hubo mujeres que se atrevieron a romper el molde y a vivir de primera mano el Holocausto. Así ha querido demostrarlo Mónica G. Álvarez en su libro Guardianas nazis, el lado femenino del mal, un libro impactante y aterrador en el que la autora profundiza en la vida de diecinueve mujeres que, aunque sus nombres no son tan conocidos como Hitler, Goebbels o Himmler, sí que participaron activamente en esta barbarie humana.

La bella bestia y la bestia de Auschwitz
Irma Grese, también conocida como el Ángel de Auschwitz tenía solo 23 años cuando fue sentenciada a la horca por cometer crímenes contra la humanidad. Fiel fanática del Partido Nazi desde los 15 años, entró en la Bund Deutsche Mädel (Liga de la Juventud femenina Alemana) y con solo 18 años, en 1942, se presentó voluntaria para supervisar el campo de concentración de Ravensbrück al que siguieron Bergen Belsen y Auschwitz.
Poseía una excepcional belleza física, según predicaban los estándares alemanes de aquella época: rubia, de ojos azules… una belleza aria. Sin embargo, su belleza escondía una personalidad aterradora. Su tarea en los campos era supervisar a las prisioneras. Su tortura favorita: lanzar sus perros a las reclusas consiguiendo así la muerte de casi 30 prisioneras al día. Durante el juicio, y según recoge Monica Álvarez, Grese fue la encargada de seleccionar aquellas reclusas que serían enviadas a las cámaras de gas. Una tarea que ella realizaba sin ningún tipo de resentimiento.
Maria Mandel o la bestia de Auschwitz, como los presos solían llamarla, fue también juzgada y condenada a morir en la ahorca. Austríaca de nacimiento, se unió al partido en 1938 donde logró entrar como guardiana en uno de los primeros ‘campos salvajes alemanes’, en Prettin. Sin embargo su estancia en este campo fue corta, ya que fue trasladada al campo de concentración de Ravensbrück, muy cerca de Berlín. Allí las prisioneras la temían por los duros castigos que infligía a las reclusas: golpear con látigos, internamiento de las reclusas en búnkeres sin agua y luz durante 2 semanas donde las presas eran flageladas…
Aunque lo que más se destaca de Maria Mandel fue la elección de las prisioneras para realizar experimentos médicos. Tras este paso por ‘el puente de los Cuervos’ Mandel fue trasladada a Auschwitz Birkenau, donde suponemos llevó a cabo estos experimentos en masa.
Mandel fue juzgada en Cracovia, en los juicios de Auschwitz y enviada a la horca en 1948.
Se ha querido explicar únicamente a estas dos mujeres ya que son fundamentales para el entendimiento del holocausto en su forma más cruel. Los actos despiadados que ambas ofrecieron a sus víctimas las han convertido en mujeres tan recordadas, tanto que hasta el propio Alberto Vázquez Figueroa dedicó un libro a “la Bella Bestia” donde en formato novela relata la vida de Irma Gresse y sus sádicos experimentos desde su juventud hasta su ejecución.
Estas dos mujeres representaban a la perfecta mujer joven alemana que salía en la propaganda de Goebbels. La autora Mary Deane Lagerwey ofrece uno de los testimonios más relevantes sobre estas mujeres: Maria Mandel, al igual que Greese tenían una voz hermosa estilo Marlene Dietrich, unos perfectos y grandes ojos azules tan característicos de la raza alemana…. Como ellas cientos de mujeres bajo el régimen del Tercer Reich formaron parte de él y lo apoyaron en cada una de sus decisiones. Aunque es verdad que hubo muchas más, estas mujeres aquí expuestas sobresalieron por su conducta y comportamiento