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viernes, 20 de marzo de 2015

Y la ciudad de Dachau se convirtió en sinónimo de exterminio

Hoy se cumplen 82 años de la inauguración del primer campo de concentración alemán. Situado a tan solo 13 km de la ciudad de Múnich, la ciudad de Dachau alberga a las afueras un campo de exterminio donde, desde 1933 hasta su liberación en 1945, más de 200.000 personas fueron encarceladas en este lugar y 41.000 prisioneros perdieron la vida, entre ellos judíos, gitanos y presos políticos.


Tras la subida al poder de Adolf Hitler en 1933, se llevo a cabo la creación de este campo construido sobre una fábrica de pólvora. Tras su construcción, los únicos prisioneros que albergaba eran presos políticos, pero tras las leyes raciales de Núremberg en 1935 llegaron al campo judíos, homosexuales, gitanos... En 1941 pasó a ser un campo de exterminio, donde además de los asesinatos en masa, los prisioneros eran víctimas de las pésimas condiciones del campo.


En 1937 fueron los prisioneros los que comenzaron con la construcción de un complejo de edificios situados cerca del único edificio del campo bajo unas pésimas condiciones. Además Dachau sirvió para entrenar a los oficiales de las SS y sirvió de modelo para los futuros campos de exterminio. 

El campo estaba dividido en dos secciones- el campo como tal y el crematorio. Además albergaba un único edificio para llevar a cabo experimentos médicos. En 1942 se construyó el crematorio, cuando Dachau pasó a ser un campo de exterminio en masa.

Además durante el verano y otoño de 1944 para incrementar la producción se crearon campos satélites bajo la administración y supervisión de este campo. Cientos de prisioneros eran obligados a trabajar hasta la muerte.

Los prisioneros fueron víctimas también de brutales enfermedades ocasionadas por las pésimas condiciones de vida. El tifus, la disentería o la gangrena estaban a la orden del día. 


Fue el 26 de abril de 1945 cuando los americanos liberaron este campo de exterminio y lo que encontraron les pareció devastador. Miles de prisioneros fueron obligados a realizar las "marchas de la muerte" bajo la supervisión de las SS donde no lograron sobrevivir.

Dachau será recordado como el primer experimento nazi para acabar con toda una raza. Un experimento que se cobró la vida de casi 200.000 personas.

sábado, 27 de diciembre de 2014

Los avances médico-sanitarios en la Primera Guerra Mundial



Hasta el comienzo de la Segunda Guerra Mundial el mundo nunca vivió un conflicto bélico como el de la Gran Guerra: millones de hombres perecieron luchando en esta contienda y otros millones fueron heridos de gravedad. Sin embargo, y aunque todos estemos de acuerdo en que todas las guerras son horribles, siempre se puede sacar algo positivo de ello: representan una ocasión única para el avance de las ciencias y de la medicina en general.
La Gran Guerra fue pionera en los avances tanto médicos como militares. En el campo armamentístico, se empezaron a usar nuevas armas como morteros, ametralladoras o proyectiles que ocasionaban heridas hasta entonces desconocidas como la gangrena, producida por estar parado en el agua incontables horas; y las infecciones como la disentería o el tifus.
Muchos de los soldados no llegaban vivos a los hospitales de campaña ya que recibían heridas mortales. Por ello, el tiempo que transcurría entre que se producían las lesiones y la atención médica era básico para la salvación de los soldados. Sin embargo la mayoría de ellos morían mucho antes de llegar al hospital.
Hay que recordar que aún no existían los antibióticos, por lo que muchos de los avances se apoyaban en experimentos científicos. Según un artículo publicado en el diario El País, el profesor del Instituto para la Malaria del Ejército Australiano, Dennis Shanks, ha encontrado documentos que recogen cómo, buscando una antitoxina eficaz contra el tétanos, científicos franceses separaron a 200 prisioneros alemanes heridos en dos grupos. A uno les dieron una vacuna experimental, mientras que al otro grupo les aplicaron sólo medidas antisépticas. Entre los inoculados, sólo uno murió de tétanos. De los demás, 18 murieron de la enfermedad.
Pero, a pesar de todo, los médicos de la IGM fueron capaces de lograr con los precarios recursos médicos existentes salvar millones de vidas.
Para poder explicar los avances médico sanitarios en la Gran Guerra es importante explicar la famosa historia del soldado Ernest Cable. En 1915 Cable llegó al Gran Hotel de Wimereux con diarrea sangrante y calambres estomacales, según afirma el Canal de Historia. Tenía disentería, por lo que murió a las tres semanas.
Tan solo 20 años antes de morir Cable, lo hizo Louis Pasteur. Los médicos aún se estaban familiarizándose con su gran aportación a la ciencia: el descubrimiento de que son los microoganismos, y no los espíritus o un mal aire, los que están detrás de las enfermedades infecciosas.

La Gran Guerra permitió el avance de la medicina en todos sus campos. Se descubrieron enfermedades nuevas pero también curas que hicieron de la Gran Guerra la pionera en el estudio de los avances médicos